VERANO CON INSULINA: ¿Cómo transportar insulina durante una excursión?

Salir de excursión, hacer una ruta por el campo o simplemente pasar todo el día fuera de casa no tiene por qué ser un problema si utilizas insulina. Pero sí requiere un poco de planificación.
Saber cómo transportar insulina correctamente es importante para mantenerla protegida durante la excursión y disponer de todo lo necesario si surge algún imprevisto.
La temperatura, la exposición directa al sol, el lugar de la mochila donde la guardamos o llevar suficiente material son algunos de los aspectos que conviene tener en cuenta.
Entonces, ¿cómo debemos llevar la insulina cuando vamos a pasar varias horas fuera de casa?
Cómo transportar insulina cuando pasas el día fuera de casa
Lo primero es recordar que la insulina es sensible a las temperaturas extremas.
La American Diabetes Association (ADA) recomienda no almacenar la insulina cerca de fuentes de calor o frío extremos y evitar su exposición directa al sol.
Por tanto, si vas de excursión, no basta con introducir la pluma o los viales en cualquier bolsillo de la mochila.
El objetivo es mantener la insulina protegida del sol y dentro de las condiciones de conservación indicadas para el medicamento concreto que utilizas.
Y esto último es importante: las condiciones de conservación pueden variar entre distintas insulinas, por lo que debes consultar siempre el prospecto de la tuya.
¿Dónde llevar la insulina durante una excursión?
Lo ideal es llevarla en un lugar protegido dentro de la mochila y evitar aquellos puntos que puedan calentarse excesivamente.
Por ejemplo, no es buena idea dejarla en un bolsillo exterior expuesto durante horas al sol. Una guía sanitaria de National Health Service UK sobre transporte de insulina recomienda precisamente evitar la parte superior y las zonas exteriores de la mochila cuando puedan alcanzar temperaturas elevadas.
Si las condiciones ambientales lo requieren, puede utilizarse un sistema isotérmico adecuado.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) establece que los medicamentos que requieren conservación entre 2 y 8 °C deben transportarse respetando la cadena de frío, pero sin provocar su congelación. Para los medicamentos que deben conservarse por debajo de 25 o 30 °C, recomienda como medida de prudencia un embalaje isotérmico no refrigerado cuando exista riesgo de exposición prolongada a temperaturas elevadas.
Cuidado con los acumuladores de frío
Aquí existe un error bastante frecuente:
mantener la insulina protegida del calor no significa colocarla directamente sobre hielo o junto a un acumulador congelado.
La insulina tampoco debe congelarse. Si utilizas una bolsa refrigerante, evita el contacto directo entre la insulina y el elemento congelado.
¿Qué debería llevar en la mochila?
Antes de salir de excursión, piensa en cuánto tiempo vas a estar fuera y en qué podrías necesitar si el plan se alarga.
Además de la insulina, dependiendo de tu tratamiento, puede ser necesario llevar:
plumas, agujas o jeringuillas;
glucómetro, tiras y lancetas, si los utilizas;
material de repuesto;
suministros relacionados con el sensor o la bomba, cuando corresponda;
una fuente de glucosa de acción rápida para tratar una posible hipoglucemia;
agua y los alimentos que puedas necesitar durante la actividad;
un sistema seguro para guardar el material punzante utilizado.
Las recomendaciones para viajar con diabetes aconsejan llevar suministros adicionales y tener disponible una fuente de glucosa de acción rápida.
Una excursión que inicialmente iba a durar tres horas puede alargarse. Preparar un pequeño margen evita que un cambio de planes se convierta en un problema.
¿Y si hace calor durante la excursión?
Aunque ya estemos llegando al final del verano, todavía podemos encontrarnos con días soleados y temperaturas elevadas, especialmente si pasamos varias horas al aire libre.
Evita dejar la mochila con la insulina:
al sol, dentro de un coche estacionado, sobre una superficie muy caliente o junto a una fuente de calor.
La ADA advierte expresamente de que la insulina no debe almacenarse bajo la luz solar directa ni exponerse a calor o frío extremos.
Y recuerda: no existe una única temperatura de conservación aplicable a todas las presentaciones de insulina. Consulta el envase y el prospecto de la que utilizas.
La actividad física también importa
Una excursión puede implicar bastante más actividad física de la habitual: caminar durante horas, subir pendientes, hacer senderismo o simplemente permanecer mucho tiempo en movimiento.
Y el ejercicio puede modificar los niveles de glucosa.
Por eso es importante disponer de tu sistema habitual de monitorización y de hidratos de carbono de absorción rápida para poder actuar ante una hipoglucemia.
Si tienes dudas sobre cómo adaptar tu tratamiento a una actividad física más intensa o prolongada, consulta previamente con tu equipo sanitario. No modifiques por tu cuenta las dosis de insulina basándote únicamente en recomendaciones generales de internet.
¿Qué ocurre si la excursión dura más de lo previsto?
Un camino equivocado, una parada más larga, un cambio de planes…
Precisamente por eso merece la pena salir con algo más de material del estrictamente necesario.
El NHS recomienda llevar un suministro adicional de insulina cuando se viaja y planificar con antelación.
Antes de salir puedes hacer una comprobación muy sencilla:
¿Tengo suficiente insulina y material si regreso unas horas más tarde de lo previsto?
Una pequeña checklist antes de salir
Antes de comenzar la excursión, comprueba:
Insulina necesaria y un pequeño margen para imprevistos.
Material para administrarla.
Sistema habitual de control de glucosa.
Glucosa de acción rápida para una posible hipoglucemia.
Agua y comida según tus necesidades y el tipo de excursión.
Insulina protegida de temperaturas extremas y luz solar directa.
Material de repuesto cuando corresponda.
Teléfono con batería y, especialmente si vas a una zona poco transitada, alguien informado de tu ruta.
Disfrutar de una excursión con diabetes: planificación y prevención
Utilizar insulina no significa tener que renunciar a una excursión o a pasar el día fuera.
La diferencia está en prepararse antes de salir.
Saber cómo transportar insulina, protegerla correctamente, llevar el material necesario y anticiparse a posibles cambios de planes permite disfrutar de la actividad con mayor tranquilidad.
Y antes de cerrar la mochila, una última comprobación:
insulina, material, glucosa de acción rápida y agua.
Todo listo. Ahora sí, a disfrutar del camino.
Sigue leyendo: Verano con insulina





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