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Persona con diabetes

La diabetes forma parte de la vida, pero no define a la persona
La diabetes forma parte de la vida, pero no define a la persona

Las palabras también cuidan


El lenguaje no solo comunica información: también transmite valores, respeto y comprensión. En el ámbito sanitario, la manera en que nombramos una condición puede impactar en la autoestima, la relación con el tratamiento y la percepción social de la enfermedad. En el caso de la diabetes, surge una pregunta frecuente: ¿es correcto decir “diabético / diabética” o es preferible “persona con diabetes”?


Responder a esta cuestión no es una cuestión de moda lingüística, sino de buenas prácticas en comunicación sanitaria, centradas en la dignidad y la evidencia.


¿Qué significa hablar de “persona con diabetes”?


La expresión “persona con diabetes” responde al enfoque conocido como lenguaje centrado en la persona. Este modelo prioriza a la persona por encima de la condición médica, evitando que la enfermedad se convierta en un rasgo que define su identidad.


Desde esta perspectiva:

  • La diabetes es una condición de salud, no una etiqueta personal.

  • La persona mantiene su identidad, roles, capacidades y proyectos más allá del diagnóstico.

  • Se fomenta una comunicación más respetuosa y empática entre profesionales de la salud, pacientes y entorno social.


Este enfoque es ampliamente promovido en educación sanitaria, psicología de la salud y comunicación clínica.


¿Por qué el término “diabético / diabética” puede resultar limitante?


Aunque el término “diabético / diabética” ha sido utilizado históricamente y no siempre se emplea con intención negativa, funciona como un adjetivo que reduce a la persona a su diagnóstico. Esto puede generar:


  • Sensación de estigmatización o etiquetado.

  • Menor percepción de autonomía y control personal.

  • Barreras emocionales en la relación con el autocuidado y el tratamiento.


En salud, se busca evitar expresiones que puedan reforzar estereotipos o simplificaciones de la realidad clínica y humana del paciente.


Evidencia y consenso en comunicación sanitaria


Numerosas guías de comunicación en salud recomiendan el uso de un lenguaje respetuoso, no estigmatizante y centrado en la persona. Este tipo de comunicación:

  • Mejora la relación entre pacientes y profesionales.

  • Favorece la adherencia terapéutica.

  • Refuerza la motivación y el autocuidado.

  • Contribuye a una mejor experiencia de atención sanitaria.

Hablar de “persona con diabetes” se alinea con estos principios y con una visión moderna de la atención sanitaria, basada en la empatía, la educación y el acompañamiento.


Persona con diabetes: por qué el lenguaje centrado en la persona mejora el cuidado integral y humanizado


Adoptar esta forma de expresión no es solo una cuestión semántica. Implica un compromiso con un cuidado integral, humanizado y consciente, donde la persona es protagonista activa de su salud.


Un lenguaje adecuado:

  • Refuerza la confianza.

  • Promueve el respeto mutuo.

  • Normaliza la convivencia con la diabetes sin reducir a la persona a su diagnóstico.

  • Favorece una cultura sanitaria más inclusiva y responsable.


En Diabfarma creemos que cada palabra cuenta cuando se trata de acompañar a las personas en el cuidado de su salud.


En Diabfarma usamos “persona con diabetes”


Decir “persona con diabetes” refleja una visión más respetuosa, precisa y alineada con las buenas prácticas en salud.


El lenguaje no solo describe la realidad: también la construye. Elegir bien nuestras palabras es un paso sencillo, pero poderoso, hacia una atención más humana y de mayor calidad.

 
 
 

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