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¿Y si el futuro no fuera solo GLP-1?

30 sept
4 min de lectura
La amilina abre una nueva vía en la investigación de tratamientos contra la obesidad.
La amilina abre una nueva vía en la investigación de tratamientos contra la obesidad.

Un nuevo fármaco antiobesidad investiga otra vía: la amilina.


Los medicamentos de la familia de los GLP-1 han cambiado en pocos años el tratamiento de la obesidad y de algunas enfermedades metabólicas. Pero la investigación no se ha detenido ahí.


Un nuevo fármaco experimental llamado petrelintida está poniendo el foco en una hormona diferente: la amilina. Los resultados de un ensayo clínico de fase 2 muestran pérdidas medias de peso superiores al 10% en 42 semanas con algunas de las dosis estudiadas.


Y hay otro aspecto que está despertando especial interés: su perfil de tolerabilidad gastrointestinal.


La pregunta ahora es inevitable: ¿podría la amilina convertirse en una de las próximas grandes vías en el tratamiento de la obesidad?


¿Qué es la petrelintida?


La petrelintida es un medicamento experimental diseñado para imitar la acción de la amilina, una hormona producida de forma natural por el páncreas.


La amilina se libera junto con la insulina después de comer y participa, entre otras funciones, en la regulación de la ingesta y de la sensación de saciedad.


Su mecanismo no es el mismo que el de los medicamentos que actúan sobre el receptor GLP-1. Y ahí está precisamente uno de los aspectos más interesantes de esta investigación: no se trata simplemente de desarrollar “otro Ozempic”, sino de explorar una vía hormonal diferente.


Petrelintida forma parte de una nueva generación de tratamientos en investigación que busca ampliar las opciones disponibles para abordar la obesidad.


¿Cuánto peso consiguieron perder los participantes?


El ensayo clínico de fase 2 se realizó en 32 centros de Estados Unidos, Polonia y Rumanía y participaron 485 personas con obesidad, distribuidas aleatoriamente entre diferentes dosis semanales de petrelintida y placebo.


Además del tratamiento, los participantes recibieron recomendaciones sobre alimentación y actividad física.


Después de 42 semanas, la pérdida media de peso observada fue:


  • 8,7% con 1 mg de petrelintida.

  • 9,2% con 2,5 mg.

  • 10,7% con 5 mg.

  • 10,5% con 7 mg.

  • 10,2% con 9 mg.

  • 1,7% con placebo.


Por tanto, con las dosis de 5, 7 y 9 mg, la reducción media del peso corporal se situó aproximadamente en el 10% o por encima.


Hay además un detalle interesante: aumentar la dosis por encima de 5 mg no produjo en este estudio una pérdida media de peso claramente mayor.


Son resultados prometedores, aunque deberán confirmarse en estudios posteriores con más participantes y un seguimiento más prolongado.


¿Qué ocurre con los efectos secundarios?


Este es otro de los aspectos que está generando interés.


Los efectos gastrointestinales pueden aparecer con algunos de los tratamientos actuales para la obesidad y, en determinados pacientes, pueden dificultar la continuidad del tratamiento.


En el ensayo con petrelintida, el efecto adverso más frecuente fueron las náuseas, notificadas por aproximadamente el 20% de los participantes que recibieron el medicamento, frente al 6% del grupo placebo.


Los vómitos se produjeron aproximadamente en un 3%, mientras que diarrea y estreñimiento aparecieron cada uno en torno al 7% de los participantes tratados.

Además, alrededor del 1,5% abandonó definitivamente el tratamiento debido a efectos adversos gastrointestinales.


Estos resultados han despertado interés por la posible tolerabilidad de los tratamientos basados en amilina, pero será necesario comprobar si este perfil se mantiene en ensayos clínicos más amplios.


Entonces, ¿es una alternativa a Ozempic?


Aquí conviene hacer una distinción importante.


Petrelintida todavía es un fármaco en investigación.


Los resultados disponibles proceden de un ensayo clínico de fase 2 y no demuestran que petrelintida sea mejor que semaglutida, tirzepatida u otros tratamientos actualmente disponibles.


Además, este estudio no realizó una comparación directa entre petrelintida y un medicamento GLP-1.


Por eso, comparar los porcentajes de pérdida de peso obtenidos en ensayos diferentes puede resultar engañoso.


Lo verdaderamente interesante de petrelintida no es que pueda convertirse necesariamente en “el nuevo Ozempic”, sino que sus resultados sugieren que actuar sobre la vía de la amilina podría convertirse en otra estrategia para el tratamiento de la obesidad.


¿Por qué interesa encontrar nuevas vías además del GLP-1?


Porque la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, y no todas las personas responden igual ni toleran de la misma manera un determinado tratamiento.


La llegada de los medicamentos que actúan sobre el GLP-1 ha supuesto un cambio importante, pero la investigación farmacológica está ampliándose hacia otros mecanismos: análogos de amilina, combinaciones hormonales y medicamentos capaces de actuar simultáneamente sobre diferentes receptores metabólicos.


El objetivo no tiene por qué ser encontrar un único medicamento que sustituya a todos los demás.


El futuro podría estar precisamente en disponer de más opciones terapéuticas y diferentes mecanismos de acción que permitan adaptar mejor el tratamiento a cada persona.


¿Y qué tiene que ver la amilina con la diabetes?


Mucho más de lo que podría parecer.


La amilina se produce en las células beta del páncreas, las mismas células encargadas de producir insulina. Ambas hormonas se secretan conjuntamente en respuesta a la ingesta de alimentos.


La amilina participa en mecanismos relacionados con la saciedad, la ingesta y la regulación metabólica.


Por eso, aunque petrelintida se esté investigando en este caso para el tratamiento de la obesidad, el estudio de la amilina forma parte de un campo mucho más amplio relacionado con el metabolismo.


Además, obesidad y diabetes tipo 2 están estrechamente relacionadas, por lo que los avances en el tratamiento de la obesidad tienen especial interés dentro de la investigación metabólica y de la diabetes.


Prometedor, sí. Pero todavía en investigación


Los primeros resultados de petrelintida son interesantes: administración semanal, pérdidas medias de peso superiores al 10% con determinadas dosis y una baja proporción de abandonos por efectos gastrointestinales en este ensayo.

Pero todavía estamos ante una investigación en desarrollo.


Será necesario confirmar los resultados en ensayos clínicos más amplios y avanzados, con más participantes y durante periodos de seguimiento más largos, antes de conocer cuál podría ser realmente el lugar de petrelintida en el tratamiento de la obesidad.


Lo que sí demuestra esta investigación es algo especialmente interesante:

el futuro del tratamiento de la obesidad podría no depender únicamente del GLP-1.


La amilina puede ser una de las próximas vías a seguir.


IMPORTANTE: Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Los medicamentos para el tratamiento de la obesidad deben utilizarse únicamente bajo indicación y seguimiento médico.

 
 
 

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